Estados Unidos abandona 66 organizaciones internacionales y profundiza su retirada del multilateralismo iniciada en 2025
Publicado el 20/01/2026.
El 7 de enero de 2026, Estados Unidos anunció su retirada de 66 organizaciones internacionales, incluidas 31 entidades del sistema de las Naciones Unidas. Esta decisión marca una nueva fase en un proceso de desvinculación de la cooperación multilateral iniciado a principios de 2025, con efectos directos sobre los avances en todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en los ámbitos del clima, la igualdad de género, la salud mundial y la financiación del desarrollo. Análisis.
Principales medidas de la orden ejecutiva
La orden ejecutiva presidencial del 7 de enero establece:
- la finalización de la participación de Estados Unidos en 66 entidades multilaterales,
- la suspensión de las contribuciones voluntarias asociadas,
- el fin de cualquier compromiso considerado contrario a los “intereses nacionales” de Estados Unidos.
Organismos multilaterales afectados por la retirada de 2026
Entre las 31 entidades vinculadas a las Naciones Unidas afectadas por el anuncio del 7 de enero de 2026 figuran:
- la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), marco fundamental de las negociaciones climáticas internacionales desde 1992,
- el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), principal autoridad científica internacional en materia de cambio climático,
- ONU Mujeres, agencia de la ONU encargada de promover la igualdad de género y coordinar las políticas relativas a los derechos de mujeres y niñas,
- el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), principal organización multilateral en materia de salud sexual y reproductiva, salud materna y prevención de la violencia de género,
- Education Cannot Wait, fondo global para la educación en situaciones de emergencia, acogido por las Naciones Unidas,
- la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD)
- varios departamentos y oficinas de la Secretaría de las Naciones Unidas, especialmente en los ámbitos del comercio, el desarrollo, la protección y la coordinación interinstitucional.
Las 35 organizaciones no pertenecientes al sistema de la ONU afectadas son en su mayoría organismos técnicos o sectoriales. No obstante, su retirada contribuye a un efecto acumulativo sobre las capacidades de coordinación internacional que apoyan el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Un repliegue iniciado en 2025
El anuncio de enero de 2026 se inscribe en una secuencia más amplia iniciada el 20 de enero de 2025, con la llegada al poder de la administración Trump, marcada por una serie de decisiones que afectan directamente a la financiación del desarrollo y a la cooperación multilateral:
- retirada o suspensión de la participación estadounidense en instituciones multilaterales clave, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO,
- cese de la participación en ciertos órganos normativos de derechos humanos, como el Consejo de Derechos Humanos,
- retirada del Acuerdo de París sobre el cambio climático,
- recortes drásticos en la ayuda internacional y suspensión de numerosos compromisos financieros bilaterales y multilaterales,
- cierre de USAID, principal operador de la ayuda al desarrollo estadounidense,
- reintroducción de la “global gag rule”, que suprime la financiación estadounidense a organizaciones implicadas en el acceso al aborto y la salud sexual y reproductiva.
Más allá de estas retiradas institucionales, la administración estadounidense también ha expresado su rechazo a la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, marco internacional de referencia adoptado en 2015 para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Financiación estadounidense y ayuda internacional: efectos en cadena
Los recortes presupuestarios aplicados en 2025 y el cierre de USAID han tenido efectos inmediatos y duraderos:
- interrupción de numerosas contribuciones voluntarias a agencias de la ONU, que representan una parte significativa de sus recursos,
- reducción o finalización de miles de programas humanitarios, sanitarios, educativos y climáticos,
- debilitamiento de la capacidad operativa de varias agencias, obligadas a reducir sus actividades, su personal o su presencia geográfica,
- pérdida repentina de financiación para numerosas ONG y países en desarrollo, y perturbación duradera de las cadenas de intervención en países de ingresos bajos y medios,
- impactos significativos en la recogida de datos, interrupciones en programas de investigación y reducción del acceso a tratamientos.
Estos cambios tienen un impacto especialmente fuerte en el sistema multilateral, dado que Estados Unidos es el mayor proveedor de ayuda oficial al desarrollo (30 % del total, es decir, 65.000 millones de dólares en 2024), con efectos indirectos sobre otros donantes.
According to a study published in The Lancet, more than 22 million people, including 5.4 million children, could die from preventable causes by 2030 due to cuts in international aid by the United States, Germany, France, and the United Kingdom. Cuts to USAID health programs alone could lead to 14 million additional deaths by 2030, including 4.5 million children under five.
Según un estudio publicado en The Lancet, más de 22 millones de personas, incluidos 5,4 millones de niños, podrían morir por causas evitables de aquí a 2030 debido a los recortes en la ayuda internacional de Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido. Solo los recortes en los programas sanitarios de USAID podrían provocar 14 millones de muertes adicionales de aquí a 2030, incluidos 4,5 millones de menores de cinco años.
Clima: debilitamiento de la arquitectura multilateral
La retirada anunciada en 2026 de la CMNUCC y del IPCC afecta directamente a la arquitectura de la gobernanza climática internacional. Desde 1992, la CMNUCC proporciona el marco jurídico central de las negociaciones climáticas, organizando las conferencias del clima (COP), mientras que los informes del IPCC ofrecen una síntesis científica de referencia utilizada por los Estados para definir trayectorias climáticas y orientar las discusiones multilaterales.
Esta retirada se produce en un contexto en el que la cooperación climática depende en gran medida de mecanismos colectivos de producción de conocimiento, coordinación política y financiación. La ausencia de un actor principal debilita la capacidad del sistema multilateral para estructurar y aplicar respuestas coordinadas al cambio climático. También altera el equilibrio político de las conferencias climáticas y sienta un precedente que podría incentivar a otros Estados a adoptar un enfoque selectivo respecto a los marcos multilaterales climáticos.
ONU Mujeres y UNFPA: la afirmación de una agenda ideológica en materia de derechos y salud
La retirada de Estados Unidos de ONU Mujeres y del UNFPA refleja una orientación más amplia de su política respecto a los marcos multilaterales relacionados con los derechos de las mujeres y la salud sexual y reproductiva.
En el caso del UNFPA, toda la financiación se suspendió ya en 2025, lo que representa un total estimado de unos 377 millones de dólares. En 2024, el país era el principal contribuyente de la organización, con 286 millones de dólares. Estos fondos apoyaban principalmente intervenciones humanitarias en más de veinticinco países y territorios en crisis, donde el UNFPA desempeña un papel central en el acceso a la salud materna, la anticoncepción, la prevención de la violencia de género y el apoyo a mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad.
Según el Guttmacher Institute, esta financiación permitió que una media de 130.390 mujeres al día accedieran a servicios anticonceptivos. En 2025, aproximadamente 11,7 millones de mujeres y adolescentes quedaron privadas de acceso a la anticoncepción, lo que provocó 4,2 millones de embarazos no deseados y alrededor de 8.340 muertes relacionadas con complicaciones del embarazo y el parto en un año.
La retirada de ONU Mujeres también afecta a la coordinación de las políticas de igualdad de género dentro del sistema de la ONU y al seguimiento de los compromisos internacionales sobre los derechos de mujeres y niñas, que son centrales en varios Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estados Unidos es el octavo mayor donante de ONU Mujeres, con 27,39 millones de dólares en 2024 (4,6 % del presupuesto de la organización). Además, el país se ha opuesto en repetidas ocasiones a resoluciones multilaterales que hacen referencia a los derechos sexuales y reproductivos, tanto en la ONU como en otros foros internacionales.
Una estrategia de salud mundial reorientada hacia acuerdos bilaterales
A finales de 2025, la nueva estrategia America First Global Health Strategy prevé la firma de decenas de acuerdos bilaterales plurianuales de cooperación sanitaria entre Estados Unidos y países receptores de su ayuda. Este enfoque prioriza la protección de la población estadounidense frente a riesgos sanitarios transnacionales, la financiación selectiva de productos sanitarios esenciales y la promoción de soluciones procedentes de actores económicos estadounidenses.
Esta estrategia supone también una ruptura con el papel tradicional de las organizaciones internacionales en la ejecución de la ayuda sanitaria, en favor de una cooperación directa entre gobiernos y del refuerzo de asociaciones con el sector privado y organizaciones confesionales. Se inscribe en una lógica de reducción progresiva de la financiación y de transferencia acelerada de responsabilidades financieras y operativas a los Estados socios, mediante acuerdos condicionados a cofinanciación y resultados medibles.
Varios análisis, entre ellos los del Center for Global Development y Think Global Health, señalan que esta creciente bilateralización limita la capacidad de respuesta ante amenazas sanitarias transnacionales como epidemias, resistencias antimicrobianas o los impactos sanitarios del cambio climático, que históricamente han dependido de mecanismos de coordinación multilateral. También subrayan las limitaciones de abordar la salud global como una herramienta de rivalidad geopolítica, especialmente en relación con China, así como la falta de consideración de las interacciones entre clima y salud.
Hacia una cooperación internacional de carácter transaccional
En conjunto, las decisiones adoptadas desde el inicio de la presidencia de Trump en 2025 reflejan un cambio estructural en la cooperación internacional:
- selección de marcos multilaterales considerados compatibles con prioridades nacionales a corto plazo,
- retirada de mecanismos percibidos como restrictivos o normativos en ámbitos como la diversidad, el clima y la igualdad,
- sustitución progresiva de la cooperación internacional por una lógica transaccional y bilateral.
Este giro abrupto plantea una cuestión central para el futuro de la gobernanza global, el multilateralismo y el conjunto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en un momento en que Estados Unidos ocupa una posición clave en los foros internacionales.




