Entrevista con María Solanas, Directora de Programas del Real Instituto Elcano con motivo de la V Conferencia ministerial de Política Exterior Feminista
Publicado el 28/05/2026.
En un contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas y el aumento de los ataques contra los derechos de las mujeres, María Solanas analiza los desafíos a los que se enfrenta hoy la política exterior feminista y las palancas necesarias para reforzar la agenda Mujeres, Paz y Seguridad.
Entrevista con María Solanas, Directora de Programas, Real Instituto Elcano
Focus 2030 : España ha reforzado recientemente su compromiso con una política exterior feminista mediante la adopción de su nueva Estrategia de Cooperación Feminista y su Plan de Acción Nacional sobre las Mujeres, la Paz y la Seguridad 2025-2030. En un contexto internacional marcado por el recrudecimiento de los conflictos y el aumento de los ataques contra los derechos de las mujeres, ¿qué prioridades deberían guiar hoy en día la articulación entre la política exterior feminista (PEF) y la agenda sobre las Mujeres, la Paz y la Seguridad (MPS)? ¿Y qué expectativas concretas tiene respecto a los gobiernos y los espacios multilaterales para impulsar esta agenda?
María Solanas : A pesar de que el vínculo entre la paz y la seguridad globales y la participación equitativa, plena y significativa de las mujeres tiene sobrada evidencia empírica, los datos muestran un retroceso. La articulación entre PEF y MPS debe priorizar, en primer lugar, la participación sustantiva de las mujeres (no se trata de “contarlas” en una mesa de negociación, sino de que puedan hacer una contribución sustancial), impulsando su empoderamiento político y económico, y contribuyendo a aumentar y a consolidar la posición de mujeres líderes en los contextos locales. La agenda MPS debería traducirse así en mujeres ocupando puestos de liderazgo (mediadoras, jefas de misión) en los procesos de paz, y no solo en roles de asesoría de género.
Una segunda prioridad se refiere a la visión de la seguridad. La PEF y la agenda MPS comparten una visión de la seguridad que va más allá de la defensa, no se limita a la ausencia de guerra, y hace particular hincapié en la prevención de los conflictos.
La agenda Mujeres, Paz y Seguridad no solo no es accesoria o sectorial, sino que debe situarse en el centro de la política exterior feminista.
La lucha contra la violencia de género y la violencia sexual en conflicto, junto con la protección de los derechos sexuales y reproductivos son una prioridad de la PEF y de la agenda MPS.
Empoderamiento político y económico, promoción y consolidación de liderazgos locales, participación sustantiva en prevención de conflictos y procesos de paz, lucha contra la violencia de género y la violencia sexual como arma de guerra, y garantía de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres son prioridades que articulan la PEF y la agenda MPS.
Las expectativas no son homogéneas y hasta pueden divergir. El conjunto de países que han adoptado la PEF son particularmente relevantes en impulsar la agenda MPS. En varios países (España entre ellos) la PEF aspira a transformar las estructuras de poder que perpetúan la desigualdad. En la medida en que la PEF logre sus objetivos, la agenda MPS se traducirá en el terreno de manera efectiva. En el actual contexto de retrocesos, se ha de ir más allá de la voluntad política, enfocando los compromisos de forma concreta y específica. También tienen una responsabilidad reforzada con la agenda MPS los organismos multilaterales que afirman la igualdad de género como objetivo y/o valor fundamental (Naciones Unidas, OTAN, UE, etc.).
En un contexto de tensiones geopolíticas y retroceso en las agendas de promoción de la igualdad de género, la apuesta por la agenda MPS afronta mayores dificultades. Cabe exigir compromisos concretos en recursos, respaldo político y cuotas: fondos multianuales flexibles y previsibles y respaldo político/diplomático a los liderazgos locales y organizaciones de mujeres; ir más allá de las actuales recomendaciones en las misiones multilaterales de paz, estableciendo cuotas de paridad de género del personal desplegado y formación obligatoria en prevención de violencia sexual, entre otras medidas. Actuar en local con medidas específicas que tengan impacto.
Focus 2030 : En su análisis «La Política Exterior Feminista en un orden mundial en transformación», sostiene que el contexto geopolítico actual está debilitando las políticas exteriores feministas y fomentando un retorno a enfoques de las relaciones internacionales más centrados en la seguridad y transaccionales. Teniendo en cuenta estos acontecimientos, ¿cómo puede la política exterior feminista evitar quedarse en algo meramente simbólico? ¿Qué palancas políticas o institucionales considera esenciales hoy en día para garantizar su impacto tangible?
María Solanas : La PEF se concibe como un avance necesario ante la prevalencia global de la desigualdad de género. Implicaría intensificar los esfuerzos para cerrar las brechas, y elevar el nivel de compromiso. Es esencial, por tanto, que no sea únicamente declarativa, lo que resultaría contraproducente y alentaría los argumentos que la cuestionan o minimizan. La PEF enfrenta diversos desafíos. En primer lugar, la resistencia estructural que persiste en todas las sociedades. La transformación social que supone superar los sistemas de género arraigados implica cuestionar dinámicas tradicionales de poder. Adicionalmente, el escenario internacional actual, marcadamente geopolítico y caracterizado también por el auge de movimientos contrarios al género, plantea un obstáculo frontal para el avance y la consolidación de la PEF.
Si aspira a tener impacto, la PEF debe contar con estrategias definidas, plazos para lograrlas, asignación de recursos humanos y financieros, y actores responsables. Necesita de la apropiación por parte de quienes deben implementarla en el seno de la administración pública (y para ello hay que garantizar formación especializada), y también requiere de la implicación de múltiples actores gubernamentales, más allá de los Ministerios de Asuntos Exteriores, además de la sociedad civil.
Para evitar el mero simbolismo, la PEF debe integrar el enfoque de género en todas las fases de la política exterior, de modo que vaya generándose un cambio cultural interno en el funcionamiento del servicio exterior. Una política en construcción como es la PEF necesita un esfuerzo permanente y sostenido para ofrecer a quienes tienen que aplicarla todas las herramientas para su operativización y aplicación efectiva.
Entre las palancas políticas destacaría cómo, en un contexto de transformación del orden mundial, ha empezado a subrayarse de forma más explícita la idea de que la PEF se inserta en el compromiso con los derechos humanos, con el derecho internacional y con el fortalecimiento del sistema multilateral y la visión que la igualdad de género no es una idea aislada, sino que forma parte de las normas integradas de género, democracia y modernidad liberal, de modo que las amenazas basadas en el género son también amenazas deliberadas a la democracia.
Las organizaciones de la sociedad civil (incluida la academia, los centros de pensamiento y el sector privado) y sus redes, son palancas relevantes. Su contribución en términos de conocimiento, capacidad de movilizar actores, articular estrategias, crear alianzas, proponer acciones concretas y ser altavoz de esta política es relevante.
Los desafíos presentes y futuros (las amenazas a la seguridad nacional y global, incluyendo la radicalización violenta y el terrorismo, el cambio climático y la transición energética, la digitalización, la polarización o la resiliencia de las democracias) requieren de una comprensión de la dimensión de género para ofrecer respuestas más eficaces en materia de política exterior. Una Política Exterior Feminista cuenta con mejores herramientas de análisis de estas implicaciones, al mismo tiempo que tiene una voluntad transformadora de la desigualdad estructural.
Focus 2030 : Dado que esta V Conferencia sobre Políticas Exteriores Feministas se celebra en un contexto internacional especialmente polarizado, ¿cuáles son sus expectativas para esta edición? ¿Cómo puede el Gobierno español desempeñar un papel de liderazgo en el fortalecimiento de las coaliciones internacionales en apoyo de la igualdad de género y los derechos de las mujeres?
María Solanas : Esta Conferencia se celebra en un momento clave y en un contexto muy complejo. Aspira a subrayar el vínculo entre los derechos de las mujeres y la democracia, y entre ambos y la paz, en un marco internacional en transformación, que está explorando cómo sentar nuevas bases para un orden global más eficaz, inclusivo y legítimo. Representa un foco más claro en cuanto a los temas a abordar respecto a las anteriores Conferencias. Hace explícita la participación diversa de países que, no habiendo adoptado una política exterior feminista (PEF), tienen un compromiso particular con las agendas de igualdad de género en el ámbito internacional. Subraya la presencia del norte y sur globales. Analizará los avances desde la primera Conferencia (Berlín), pero también los desafíos de la PEF.
Plantea un claro contrapeso a las narrativas que cuestionan los derechos de las mujeres, y podría proyectar una imagen de una coalición “mayoritaria” comprometida con la agenda de la igualdad (y la democracia) y, por contraste, la idea de “minoría” contraria a dicha agenda (vinculada a la deriva iliberal y la erosión democrática).
Al proyectar la fortaleza y el peso específico de un grupo amplio de países y organizaciones internacionales y de la sociedad civil (frente a un movimiento anti-feminista y anti-género articulado a nivel global), debería subrayar el apoyo unánime a la elección de una mujer como secretaria general de Naciones Unidas.
La Conferencia se clausurará con la firma de una declaración política y el anuncio de nuevos compromisos políticos y financieros, cuyo seguimiento se realizará a través de un mecanismo de rendición de cuentas permanente. Se esperarían compromisos concretos en términos de recursos, respaldo político a organizaciones de mujeres, en derechos sexuales y reproductivos, y en la participación de mujeres en procesos de paz. Todo ello iría en la dirección de superar lo meramente declarativo para apuntalar la aplicación real y efectiva, y la rendición de cuentas.
Para varios países, adoptar una política exterior feminista contribuye a consolidar su perfil internacional, imagen de país y su liderazgo en el escenario internacional. En el caso de España, la adopción de la PEF ha subrayado su compromiso con la igualdad de género y ha reforzado su liderazgo en foros multilaterales. Tras haber acogido la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de Sevilla, y haber aprobado la Estrategia de Cooperación Feminista, además del III Plan Nacional de Acción sobre MPS 2025-2030, España está en una posición inmejorable para impulsar la incorporación del enfoque de género en la arquitectura financiera multilateral, además de liderar con el ejemplo con su apoyo a organizaciones de base feministas y de mujeres. España podría también proyectar su visión de seguridad (que va más allá de la defensa y tiene en los pilares de la agenda Mujeres, Paz y Seguridad sólidas bases) en espacios clave con la UE y la OTAN, además de en las organizaciones del sistema multilateral.
Nota: las opiniones expresadas en esta entrevista no reflejan necesariamente las de Focus 2030.





